Nihil novi: Breve análisis #DEN2014

Probablemente haya sido el último debate sobre el Estado de la Nación que haya enfrentado cara a cara a Rajoy y Rubalcaba. Las primarias del PSOE el próximo mes de noviembre hace que el actual líder de los socialistas posiblemente se haya despedido con este debate de este tipo de encuentros. Sea como fuere, pasemos a analizar brevemente las intervenciones de uno y otro: 
Rajoy se mantuvo sobrio, como de costumbre. No tuvo alardes en comparación con otros discurso sin embargo hubo novedad: dio titulares. Más allá de que el discurso del presidente estuviese ajustado a la realidad o no, las principales cabeceras no pudieron evitar abrir con las ayudas a la contratación indefinida, la exención de IRPF o la bajada de impuestos a las rentas bajas. En las formas, plano. Como es normal en sus intervenciones, leyendo y con sus habituales dificultades en ciertos momentos con la dicción. Sin más. En el fondo, datos. Muchos datos. Todos los posibles para intentar vender que España está saliendo de la mala situación en la que se encuentra. Cifras hasta decir basta y que ha muchos ha despertado la sensación de un discurso alejado de la realidad.  En las réplicas al líder de los socialistas se mostró, como viene siendo habitual, como si de un discurso de oposición se tratase. Paradójicamente, ahí se siente cómodo el presidente. 
Por su parte Rubalcaba se mostró mucho más enérgico. Apenas leyó. Si a caso alguna nota para recordar una cifra o un hilo, lo que le dio mucha fluidez y agilidad a la hora de desarrollar su discurso. Sin corsés. Con un tono 'mitinero' consiguió hacer un discurso cercano y comprensible en el que con la voz un poco afectada, empleó rasgos polarizadores como 'la derecha' para referirse al grupo en el poder. El líder socialista se mantuvo fiel a sí mismo buena oratoria y capacidad de persuasión apelando al sentimiento. Sin embargo mantuvo el fondo fue siempre negativo, sin mostrar apenas alternativa, algo con lo que la oposición no despegará. 
Abríamos hablando de que probablemente sea el último Debate sobre el Estado de la Nación de Rubalcaba y si me lo permiten, si el PSOE quiere aspirar a algo, debe deshacerse ya del lastre que supone que su líder fuese vicepresidente del Gobierno durante la anterior legislatura. Por fortuna o por desgracia, esto deslegitima cualquier crítica, pues ofrece al adversario la réplica en bandeja de plata. La elección de un líder 'limpio' de este estigma es clave para revitalizar un discurso político que parece enquistado en la memoria de la última legislatura de Rodríguez Zapatero. 
Poca historia, pues en este debate. Personalmente, volvería a llamar la atención sobre la falta de seriedad de algunos diputados durante el debate llegando un murmullo constante durante algunas intervenciones (Véase Duran i Lleida). Las interrupciones y las ausencias en días tan señalados no deberían tener lugar.  
Como bien resumía Rodríguez - Piñero en Twitter, Rubalcaba tenía el discurso en la cabeza y en el corazón. Rajoy, en los papeles. Podría ser una buena síntesis, aunque se olvidó de los titulares. Y quien se queda con los titulares, gana. 

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