¿Para qué sirve un debate sobre el estado de la nación?


Foto: TIEMPO
Cada curso político durante unos días, la actualidad se centra en el transcurso del debate sobre el estado de la nación. Pero ¿para qué sirve?
En un momento en el que todo es rápido e inmediato, este debate mantiene su aura de otro tiempo, su esencia decimonónica para analizar y debatir durante casi tres días sobre el estado del país y sus políticas. Y mantiene también su influencia.
Mientras, muchos se preguntan si esto sirve para algo. Si es útil que el presidente del gobierno suba a la tribuna de oradores y hable durante horas. El ciudadano, que ya mira con recelo la actividad del Congreso - muchos la consideran puro teatro - se pregunta para qué sirve un debate sobre el estado de la nación. Pues bien, veamos qué utilidades puede tener.

  • Al igual que cualquier debate, marcar la agenda. El objetivo es ser capaz de lanzar mensajes que calen en la opinión pública y que permanezcan varios días en los medios. El debate sobre estado de la nación es una gran oportunidad para llevar temas de interés capaces de capitalizar las portadas y tertulias posteriores. Dominar la agenda implica que los demás no lo hacen, por lo que tienen que ir a remolque, comunicativamente hablando. 
  • Movilizar. A través de sus discursos, cada partido tiene la posibilidad de llegar a su electorado y mostrarle que está en la línea exigida para mantener su confianza. Cada intervención al final se resume en tres o cuatro titulares, pero estos deben ser lo suficientemente contundentes para motivar a los electores y mantenerlos alineados con el mensaje del partido. 
  • Marcar ejes discursivos. Muy relacionado con el punto anterior. El debate sobre el estado de la Nación es un buen momento para asentar estrategias de comunicación o lanzar nuevas. Por ejemplo, este año se ha hablado mucho de que desde Moncloa, se haría hincapié en la mejora de la situación económica y que se aprovecharía para anunciar medidas económicas enfocadas a las clases medias. Dada su audiencia e influencia, el Debate es una buena oportunidad para que estos anuncios tengan la difusión y repercusión deseada; y volviendo al primer punto, lograr el control de la agenda. 
  • Gana quien los medios dicen que gana. Por supuesto. Como siempre. Esto en ocasiones es bastante injusto, pero así es. Sí es a través de la radio y la televisión como se puede seguir el debate, es generalmente la prensa la que establece un vencedor. Los días siguientes suelen estar dominados también por los sondeos de opinión preguntando por quién ha estado más o menos acertado, pero lo cierto es que la línea editorial de los medios suele decantar la balanza hacia uno u otro lado. 

Así, el debate es una de las citas políticas del año, en la que todas las miradas se centran en los portavoces de los partidos y cómo no, en el presidente del Gobierno. Razones de más para estar preparados.

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