Páginas

Campañas electorales en entornos adversos: Venezuela

Venezuela celebra elecciones dentro de poco. Hugo Chávez, con más de una década en el poder, tendrá que verse en las urnas con Henrique Capriles Radonski. El presidente venezolano asegura que ganará por más de 14 puntos de diferencia. ¿Otra vez?
Chávez ha superado un cáncer y posee determinados problemas internos  - sobre todo la inseguridad ciudadana - cuya solución no parece sencilla. Y sin embargo, buena parte del país mantiene su confianza en él y acudirán a votarle de nuevo. ¿Por qué? 
Muchos son los factores que intervienen en la realidad política venezolana. El carisma de su líder, la trayectoria política del país antes de la llegada de Chávez, sus políticas en el poder; el papel de la oposición durante todos estos años, etc.
Pero, a pesar de lo que parece desde el exterior, el carisma del presidente venezolano no goza de tanto respaldo como parece. Según apunta el consultor Johan Rodriguez Perozo, su aceptación, en sus momentos más favorables, nunca pasó del 46%, pero el gobierno trabaja en trasmitir no sólo a la ciudadanía, sino a la opinión pública global, que su respaldo es masivo, favoreciendo así la aparición de la espiral del silencio
Ante esta situación ¿Cómo plantear una campaña de estas características desde la oposición? ¿Cómo acortar distancias, o incluso intentar plantear una campaña en un escenario competitivo cuando una de las partes está tan cosolidada en el poder?
La campaña en Venezuela no empezó hace unos meses. Empezó hace años, cuando los partidos de la oposición se dieron cuenta de que lo idóneo sería presentar una única lista para hacer frente al carisma titánico de Chávez. No fue fácil. Costó darse cuenta de que más allá de familias políticas y de determinadas maneras de ver las cosas, la oposición estaba de acuerdo en lo fundamental: el actual presidente de los venezolanos debía cambiar y eso pasaba por una unificación democrática y por la calle. Sobre todo por la calle.
Además la oposición venezolana tuvo y tiene que luchar contra una adverso y complejo entramado burocrático que parece diseñado a medida de las necesidades del socialismo bolivariano (y que hasta el momento ha hecho posible la percepción de que Chávez era 'cuasi-invencible') y en contra de sus opositores. Aceptar las reglas del juego y presentar batalla mediante políticas y no mediante descalificaciones fue otra de los valiosos pasos a dar. 
La victoria pasa por trabajar casa a casa, persona a persona. Y desde hace más de dos años, cuando también sonaba Leopoldo López, ya los diferentes candidatos de la oposición caminaban pueblo a pueblo por el país sin pedir el voto para ellos, sino para su grupo.
En entornos en los que el poder está muy consolidado, con grandes partidos con una estructura muy trabajada, es complicado revertir una posición adversa en poco tiempo. Algo similar ocurrió en Andalucía, cuando el Partido Popular pensó que el estado de opinión general y el desgaste del PSOE en la comunidad le sería suficiente para ganar las elecciones.
Cuando el rival es grande, hay que desarrollar grandes estrategias. Y ser paciente. La ciudadanía no cambia sus preferencias políticas en 2 meses. En ese tiempo se la moviliza y se la empuja a ir a votar, pero no se le convence de nada. Esa labor, la de convencer, se ha de llevar a cabo de manera pausada y constante. Como la buena lluvia que empapa. Los partidos y los candidatos deben comunicar lo que hacen bien y poner de manifiesto lo que hace mal o no hace el partido de gobierno. Poco a poco. Y así se llega al inicio de campaña.
La valoración del estado de la cuestión es complicada. Las encuestas varían mucho en función de quién las desarrolle. Desde apenas dos puntos de ventaja para Chávez, según Consultores 21 y Varianzas a los más de 10 de Datanálisis pasando por los casi 20 de Interlaces.
Ahora es el momento de echar el resto. Puede que la oposición no logre la victoria, pero probablemente ya haya recorrido buena parte del camino hacia ella. Convencer a la ciudadanía de que es posible desarrollar un proyecto juntos desde otro punto de vista o concienciarla de que cambiar el signo de un voto son signos de salud democrática y probablemente, en próximos comicios, la ventaja a salvar no sea tan acusada.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Interesante visión en torno al proceso venezolano, consciente como estamos de que, a veces no es fácil detallarlo a distancia, el trabajo se acerca con mucha prudencia a la realidad que vive el país, los hechos se encargarán de colocar las cosas en su lugar... felicitaciones por el trabajo.

J. Pedro Marfil dijo...

Gracias por tu comentario y por la aportación a la entrada. El fenómeno venezolano da para mucho, se podría estar hablando y escribiendo sobre ello durante horas. Esperemos que en las próximas elecciones se decida lo mejor para los venezolanos.
Abrazo fuerte y gracias por participar.