Cinco errores a evitar en una intervención radiofónica

La impresionante intervención del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González,  en la Cadena Cope para rebatir al periodista Pedro J. Ramirez supone una auténtica lección de cómo no afrontar un diálogo radiofónico tanto por el uno como por el otro.
No entraremos a discutir el fondo ni quién tiene o deja de tener razón, pero sí las formas que realmente dejaron mucho que desear por parte de todos los actores, los protagonistas y el conductor del programa que se vio completamente superado por la situación siendo incapaz de moderar la discusión entre el director del diario El Mundo y el político madrileño.
Mal se presentaba la cosa cuando era González quien llamaba a la emisora. Los nervios le jugaron una mala pasada. En caliente nunca se debe hablar a menos que uno domine grandes dosis de autocontrol. 
Este tipo de errores también se cometen en debates y tertulias televisadas, pero lo hemos centrado en el mensaje radiofónico en 'homenaje' al momento que inspiró esta entrada. Veamos algunos de los errores más importantes cometidos por el presidente de la comunidad.

  • Interrumpir: Básico. Jamás se debe pisar la intervención del interlocutor. Se muestra que se pierden los nervios. El oyente interpreta que quien interrumpe no desea que se escuche a la otra parte por miedo al descrédito. 
  • Faltar al respeto: Obvio, pero merece la pena recordarlo de vez en cuando. Máxime cuando se dan casos como estos. No se puede descalificar el trabajo o la labor del interlocutor denominándolo 'basura' como es el caso. Se muestra que se acabaron los argumentos racionales y se da paso a algo mucho más visceral. 
  • Desafiar al periodista: Aunque uno se sepa o se piense en posesión de la verdad, jamás se debe retar al interlocutor. El diálogo se desprestigia a niveles barriobajeros y por tanto la calidad de sus oradores. Se puede animar al periodista o al interlocutor a consultar pero nunca de manera furibunda, como si de una trifulca de taberna se tratase. 
  • No guardar las formas: Si uno no es capaz de mantener los nervios templados, no está preparado para afrontar una entrevista y mucho menos en directo. Como muestra, el fragmento de González, quien podría haber empleado la fórmula de la 'carta al director' tan usada y de paso responder al propio Pedro J. en su medio ante su audiencia. El presidente madrileño no supo o no pudo esperar. Quería responder en ese momento y los nervios le hicieron perder las formas. 
  • Levantar la voz: Otra de manual, que en este caso cometieron tanto González como Ramírez. Cuando se levanta la voz se demuestra que el contenido no es importante, tan sólo quién levante la voz más alto. Pedro J. emplea el recurso intentando tapar al presidente madrileño cuando este le interrumpe y este a su vez lo hace en repetidas ocasiones para mostrar su desacuerdo con las palabras del director de El Mundo. El resultado: un espectáculo lamentable para los oyentes y para los ciudadanos que vieron como ambos se enzarzaban en una disputa más propia de barra de tasca que de líderes de opinión y dirigentes.  
Puede que estos puntos resulten bastante evidentes, pero ocasiones como esta, demuestran que no está de más recordarlo de vez en cuando. Evitarlos debería estar en el abecé de cualquier intervención. 

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