Podemos: la posibilidad de catalizar reformas.

Es rara la semana que no se lanza un pronóstico con la progresión imponente de Podemos en el conjunto de la sociedad - conocimiento de partido - y sobre su intención de voto. Pero lo que debería estar ya fuera de duda es su influencia real en la política cotidiana. 
Sin entrar a recordar que el actual sistema electoral hace dificil - pero no imposible- una irrupción contundente de Podemos en el Congreso, sí merece la pena comentar que lo más complicado ya lo ha conseguido: entrar en el círculo de decisiones. Llegar al poder.
A pesar de que, de momento, el partido sólo tiene representación en el Parlamento Europeo, a los pocos días Izquierda Unida se esmeraba en retomar los diálogos con al formación para poder poner puntos en común, es más, desde algunos sectores se critica que no se incluya a Podemos en las negociaciones ante una posible reforma electoral - cuando la respuesta debería ser obvia, al no tener el partidio aún representación parlamentaria.
Sirvan estas dos referencias para poner en valor el rol que Podemos empieza a jugar en la política española más allá de sus aspiraciones legítimas de gobierno que -a priori- pudieran parecer difíciles de alcanzar.
Pero la realidad es que Podemos ya está jugando su papel en el escenario político nacional. Los grandes partidos - PP, PSOE e IU - se están viendo obligados hacer movimientos que minimicen la fuga de votos hacia la formación de Iglesias. Los partidos empiezan a querer capitalizar parte del electorado de la formación y por tanto la influencia de Podemos en la política es ya tangible. Así, tampoco es descabellado pensar en que de aquí a las elecciones, se propongan y salten a la palestra temas orientados a restar el interés en la organización, por lo que podría decirse que Podemos desarrollaría un papel 'catalizador' en tanto en cuanto obliga a los grandes partidos a ponerse manos a la obra y afrontar temas de manera contundente si no quieren que se les coman la merienda.
No obstante, si el partido cuenta finalmente en la próxima legislatura con grupo parlamentario propio -como las encuestas prevén a día de hoy - tendrá mayores posibilidades de influir en la política.
La llegada al Congreso de la organización tendrá entre sus consecuencia la necesidad de posicionarse con todas las propuestas que se debatan, lo cual dará a los electores más información sobre el partido. Al sumarse a las negociaciones, con su presencia parlamentaria, Podemos tendrá también que saber jugar en el plano de las alianzas y negociaciones, por lo que tendrán que gestionar muy bien este aspecto de cara a no defraudar a su electorado con su labor legislativa. Una vez más, entra en juego la necesidad de satisfacer las expectativas creadas. 
Así, la formación va cogiendo poco a poco estructuras y hechuras de partido, con sus pros y sus contras. Interesante.

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